No es nada nuevo que periodistas veracruzanos sufran agresiones directas o indirectas por el simple y sano hecho de informar u opinar sobre asuntos de interés público. Muchas son las formas a las que recurren quienes tienen una posición de poder, de cualquier nivel, para evitar ser criticados o señalados en los abusos, errores u omisiones que cometen como parte del aparato público.
Sean secretarios de despacho, directores, jefes de departamento, agentes de tránsito o policías, por citar algunos, porque también los empleados de los tres niveles de gobierno llegan a sentirse superiores al ciudadano común, les duele el señalamiento por disponer de lo que no es suyo o aprovecharse del cargo para obtener beneficios más allá de los que les corresponden por su salario o compensación legal determinada.
Es una pena que en Veracruz se den acciones al amparo de la cobardía para no dar la cara, como es el caso del incendio provocado al vehículo del subdirector del periódico “El Chiltepín” de Misantla, Gabriel Alejandro López Mújica, quien afortunadamente ya recibió respuesta pronta a su demanda de justicia no solamente ante las autoridades ministeriales, sino también en un escrito dirigido al gobernador Fidel Herrera Beltrán.
El propio Mandatario veracruzano ha expresado su incomodidad por preguntas mal hechas o cuestionamientos que no se la hacen válidos, pero siempre ha expresado en público y privado su interés porque en la entidad se salvaguarde el derecho a la libertad de expresión antes que reprimir en modo alguno a la misma.
Y ese derecho que diariamente ejercemos los que escribimos una información u opinamos sobre asuntos de interés público, no tiene como respuesta la tolerancia de parte del Gobernador de Veracruz, sino también se extiende a todos aquellos que por su actividad pública o política expresan desacuerdos con la forma de gobernar la patria chica.
El caso es que como ocurre en otros Estados de la República, los periodistas locales, llamados así porque trabajan en el terruño, el municipio, se ven expuestos a los ataques de pequeños directores que creyéndose señores de vidas y haciendas utilizan el poder económico o político para reprimir y amedrentar a quienes informar y forman opinión pública entre los habitantes de comunidades y cabeceras municipales.
En Misantla ya está al frente de las investigaciones el Fiscal Especializado para Delitos en Agravio de Periodistas en Ejercicio de su Profesión, Mario Delfín Domínguez, acompañado de peritos especialistas en incendios, quien precisó que tiene instrucciones especiales del Procurador de Justicia en el Estado, Emeterio López Márquez, de esclarecer y dar con los responsables del incendio al vehículo utilizado por el subdirector del periódico “El Chiltepín”, Gabriel Alejandro López Mújica para cumplir con su trabajo.
Ojala y la investigación se exhaustiva y se reporten resultados que lleven a la identificación tanto de los autores materiales como intelectuales del atentado en contra del coche del periodista misanteco. Al fin y al cabo, como dicen, el pueblo es chico y todo se sabe y podría ser un secreto a voces quienes fueron los autores de tan cobarde acción.
Es necesario dejar bien claro que en Veracruz si habrá intolerancia, pero para quienes pretenden limitar el derecho a informa y opinar.
Comentarios: telefonorojo2006@yahoo.com.mx
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