sábado, 26 de mayo de 2007

La Lección de Yucatán, por Eliseo Tejeda Olmos



Los ciudadanos de Yucatán han dado una gran lección no solamente a los políticos, sino también a quienes en el resto del país ejercen su derecho a elegir a quien los gobernará en el ámbito estatal y municipal y a los que tendrán el privilegio –porque eso es con tan altos salarios que reciben los diputados- de representarlos.
Si son ciertas o no las declaraciones del enfadado dirigente nacional panista, Manuel Espino Barrientos, en que alguna de las oficinas directamente dependientes de la Presidencia de la República mandó operadores políticos a Yucatán que no se coordinaron nunca con los propios de la estructura partidista blanquiazul, lo innegable es que la candidata del PRI a gobernadora, Ivonne Ortega Pacheco, ganó la elección con más de 60 mil votos, una cantidad mayor a la cual los mismos priistas esperaban.
Variadas son las lecturas que pueden desprenderse del triunfo de la candidata del PRI a gobernadora de Yucatán sobre su contrincante del PAN, Xavier Abreu Sierra, pero nosotros habremos de ocuparnos de las que consideramos más importantes por la participación ciudadana y la fuerza del voto ante el inminente proceso electoral local que culminará en Veracruz el próximo 2 de septiembre del presente año.
Pese a que las quejas del intervencionismo del actual gobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada fueran ciertas, la mayoría del electorado yucateco decidió votar por los abanderados priistas a la gubernatura, las 15 diputaciones locales y 106 alcaldías, llevando a los tricolores al triunfo en la mayoría de los casos y dejando al PAN otra vez en la oposición.
Aquí en el estado de Veracruz se ha criticado y acusado de parcialidad hacia el PAN a los consejeros del Instituto Electoral Veracruzano, tanto como lo han hecho de la hiperactividad del gobernador Fidel Herrera Beltrán que ha logrado identificar al color rojo con su partido, el PRI.
Pero es aquí en donde la gran lección ciudadana de los yucatecos puede servirle a los electores veracruzanos que no deben desalentarse ante los constantes dimes y diretes de los políticos locales que podrían estar buscando desalentar la participación de los votantes el 2 de septiembre para darle paso al abstencionismo.
Es más fácil para cualquier partido político y sus operadores manipular un alto abstencionismo, que una abrumadora y definida participación ciudadana. Ni el empuje de todos los delegados federales panistas ni el arduo trabajo del Gobernador priista podrán modificar la decisión ciudadana que vote a favor de cualquiera de los 212 candidatos a presidente municipal y 30 a diputado local.
Esa es la gran lección de los yucatecos. Los veracruzanos pueden aprenderla o desecharla. De ocurrir lo primero, estarán concientes de que ellos eligieron a su presidente municipal y su diputado y están en todo derecho de recordárselos cuantas veces sea necesario.
Parece que aún sobre los obstáculos con que se ha encontrado la democracia en nuestro país, los ciudadanos están madurando políticamente y saben que su voto sí cuenta. Esperemos que el próximo 2 de septiembre, los veracruzanos también estemos alcanzando esa madurez y no dejemos en manos de otros la decisión de quien habrá de gobernar nuestro municipio y quienes tendrán el privilegio de ganar un alto salario por representarnos en las 30 curules del Congreso del Estado.

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