Teléfono Rojo
Mundos Diferentes
Por Eliseo Tejeda Olmos
Cuando el subcomandante Marcos disfrutaba de toda la atención mediática no solamente de este país, sino internacional, se puso de moda la frase de “en nuestro mundo caben muchos mundos”, seguramente muchos se acuerdan de ella, supongo.
Pero con la fuerte crisis económica que agobia a la mayoría de los mexicanos y enriquece a unos cuantos, en México son visibles dos mundos: uno del tamaño de Júpiter en donde están los sin fortuna, los descamisados diría Evita Perón, y otro más pequeño que una de esas lunas que orbitan al gigante de nuestro sistema solar, habitado por los magnates que han sacado provecho a la situación.
Hoy pondremos dos botones de muestra: mientras que el periodista Evaristo Ortega Zárate no aparece por ningún lado, ni se tienen noticias y si alguna autoridad está investigando su desaparición en verdad que lo está haciendo con mucha, hartísima discreción y ojalá eso sirva para algo, con la desaparición de Diego Fernández de Cevallos sucede lo contrario, se mueven la PGR, el Ejército, la Marina y en una de esas, hasta han pedido ayuda al FBI y la Interpol.
De consuelo podría servirnos que, sin necesidad de pedirlo como lo tuvo que hacer la familia del Jefe Diego, las autoridades no harán nada, ni los medios se ocuparán de la desaparición de Evaristo, con lo que entonces se estaría dando la oportunidad a quienes se lo llevaron para que sin grandes alharacas lo devuelvan a su familia, a sus hermanas y Madre enferma.
Quien lo dijera o hubiera pensado, que la despectiva postura de la presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Nohemí Quirasco Hernández, quien descartó el secuestro del periodista Evaristo Ortega porque “no es nadie” pueda ser utilizada para enviarle un mensaje público a sus captores: por favor, es una súplica de la familia Ortega Zárate, dejen libre a Evaristo, puesto que “no es nadie”.
La enfermedad de la Madre del Periodista se ha visto agravada por la desaparición de su hijo, tengan piedad de ella. Ojalá y les llegue el mensaje, ojalá se conmuevan, ojalá y se comuniquen con sus hermanas, ojalá.
Y así es el contraste de los dos mundos en nuestro México.
Por un lado mueren niños por el maltrato de sus padres, la indolencia de quienes los cuidan, por el abuso de quienes los rodean sin que casi nadie se de cuenta de ello ni les preocupe o interese.
Por el otro, a la muerte de una inocente a la que aparentemente no le faltó nada, la televisión, la radio, los periódicos y la Internet se ocupan profusamente de ella. Lo peor, son aprovechados por las autoridades para ofender la inteligencia de quienes tienen acceso a esos medios diciendo, afirmando, que la muerte de Paolete fue un accidente.
Comentarios: telefonorojo2006@yahoo.com.mx
Cuando el subcomandante Marcos disfrutaba de toda la atención mediática no solamente de este país, sino internacional, se puso de moda la frase de “en nuestro mundo caben muchos mundos”, seguramente muchos se acuerdan de ella, supongo.
Pero con la fuerte crisis económica que agobia a la mayoría de los mexicanos y enriquece a unos cuantos, en México son visibles dos mundos: uno del tamaño de Júpiter en donde están los sin fortuna, los descamisados diría Evita Perón, y otro más pequeño que una de esas lunas que orbitan al gigante de nuestro sistema solar, habitado por los magnates que han sacado provecho a la situación.
Hoy pondremos dos botones de muestra: mientras que el periodista Evaristo Ortega Zárate no aparece por ningún lado, ni se tienen noticias y si alguna autoridad está investigando su desaparición en verdad que lo está haciendo con mucha, hartísima discreción y ojalá eso sirva para algo, con la desaparición de Diego Fernández de Cevallos sucede lo contrario, se mueven la PGR, el Ejército, la Marina y en una de esas, hasta han pedido ayuda al FBI y la Interpol.
De consuelo podría servirnos que, sin necesidad de pedirlo como lo tuvo que hacer la familia del Jefe Diego, las autoridades no harán nada, ni los medios se ocuparán de la desaparición de Evaristo, con lo que entonces se estaría dando la oportunidad a quienes se lo llevaron para que sin grandes alharacas lo devuelvan a su familia, a sus hermanas y Madre enferma.
Quien lo dijera o hubiera pensado, que la despectiva postura de la presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Nohemí Quirasco Hernández, quien descartó el secuestro del periodista Evaristo Ortega porque “no es nadie” pueda ser utilizada para enviarle un mensaje público a sus captores: por favor, es una súplica de la familia Ortega Zárate, dejen libre a Evaristo, puesto que “no es nadie”.
La enfermedad de la Madre del Periodista se ha visto agravada por la desaparición de su hijo, tengan piedad de ella. Ojalá y les llegue el mensaje, ojalá se conmuevan, ojalá y se comuniquen con sus hermanas, ojalá.
Y así es el contraste de los dos mundos en nuestro México.
Por un lado mueren niños por el maltrato de sus padres, la indolencia de quienes los cuidan, por el abuso de quienes los rodean sin que casi nadie se de cuenta de ello ni les preocupe o interese.
Por el otro, a la muerte de una inocente a la que aparentemente no le faltó nada, la televisión, la radio, los periódicos y la Internet se ocupan profusamente de ella. Lo peor, son aprovechados por las autoridades para ofender la inteligencia de quienes tienen acceso a esos medios diciendo, afirmando, que la muerte de Paolete fue un accidente.
Comentarios: telefonorojo2006@yahoo.com.mx